Es bastante frecuente oír en la calle que la leche ya no es lo que era antes, que sabe diferente. Ahora, para ahondar en los fantasmas que persiguen a la leche, acaba de salir a la luz un polémico estudio realizado por la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) que viene a reseñar las abultadas diferencias de calidad entre las diferentes leches enteras que se pueden encontrar en el supermercado.
Para empezar, sorprende el resultado global de algunas firmas (podéis ver un pormenorizado gráfico). Pero lo verdaderamente destacado llega con la constatación (según el estudio) de que algunas leches contienen estabilizantes no aclarados en la etiqueta, o de que algunas firmas complementan la leche con leche en polvo. Comportamientos que, de ser así, resultan preocupantes y perjudican seriamente la credibilidad de las industrias lácteas.
Como no podía ser de otra manera, el sector lácteo en seguida ha salido a los medios para criticar duramente este estudio y a la OCU, pero quizás toca ahora apostar por la información transparente que ayude a disolver cualquier duda en los consumidores. También hay que recordar que más allá de las polémicas de este estudio, cada una de estas leches analizadas ha superado los estándares de calidad exigidos y resulta ciertamente injusto cargar contra ellas sin echar una mirada a qué requisitos se exigen a la industria alimentaria.
Resulta, en cualquier caso, muy triste que se desarrollen estas polémicas, por el evidente desprestigio que sufrirá toda la industria alimentaria.














